La locura que todo lo cura.
Pregúnteselo a otro. No me interesa.
Solo me interesan las tonterías y algunas cosas más. En un subte, en una plaza, en el supermercado, en el centro comercial, o dondequiera que haya alguna tontería, ahí estaré para observarla. Y sigo haciendo las mismas tonterías de siempre. Ahora doy menos explicaciones.
¿Es tonto? Pregúnteselo a otro. A mi no me interesa.
Ya me veo ahí: tirado, brazo al frente, a Mumish sobre las piernas, los ojos al techo, y la cara larga. ¿De fondo? ¿Qué será esta vez? ¿Aute?¿Rodrigues?¿Serrano?¿Serrat? Alguna de esas melodías, que escucho, seguramente. Y claro, seguro que estoy pensando. Parezco un ente, un vegetal, un busto sin vida cuando pienso.
Pero ¿Pienso? ¿Es tonto? No me interesa.
Nos rayamos a menudo, es humano. Porque nos equivocamos, y a veces de lo lindo. Y solemos hacer esta tontería: tirarnos en la música a pensar en ALGUIEN. Cabeza de enamorado victorioso o enamorado fracasado.
Pero no es mi caso, pequeño bicho bolita. No pienso en ALGUIEN.
Solamente pienso tonterías, nada más.
¿Qué me hace tonto? Respondele a otro.
¿Qué hiciste este sábado en la noche? Respondeme a mi.


<< Home