martes, junio 06, 2006

06/06/06

- Mira, mira, los jinetes del Apocalipsis.

- No Martín, son gendarmes a caballo.

- Ah con razón. Pero, mira, mira, ahí están las bestias, los demonios de Satanás.

- Nooo, esos son piqueteros.

- Seguro? Menos mal. Pero no, para, mira allá. ¿No son esos los sietes Ángeles con sus siete estrellas?

- No, bobo, esos son siete chorros con cuatro MG 15, dos Máuser 42 y un panzer.

- Ah, ya me estaba asustando. Y eso? Escucha, escucha: La primer trompeta. Si suenan seis más, despertaran al dragón.

- No, no. No son trompetas, son sirenas de ambulancias y bomberos.

- Uff, ya me estaba asustando.

Esta vez sí, mira, mira, allá a lo lejos. La famosa prostituta y cerca de ella un par de hombres infectados con una de las siete plagas.

- No estupido. Que perseguido que estás. Esa es una prostituta pero no es ninguna famosa, y esos de ahí son simples drogadictos que en éste momento están en pleno éxtasis.

- ¿Y ese? ¿Acaso no es Marte, el dios de la guerra?

- No, bobo. Ese es Bush, el presidente de los Estados Unidos.

- Ah, esta bien, si, si. Pero no me digas que eso no es uno de los desastres ambientales que llevaran a la destrucción total.

- Uh Martín, que pesado. Ahí simplemente están talando la selva amazónica.

- Ahhh, che, y todo esto ¿es normal?

- Sí.

- ¿Estás seguro que no es el fin del mundo, no?