viernes, junio 02, 2006

Porque no me gusta mentir.

Mentiría si te digiera que amo a los “indigentes”.

Mentiría si te digiera que los abrazaría con gran cariño, los arroparía y los llevaría a casa para bañarlos con mis propias manos, vestirlos con mis ropas y acostarlos en MI cama a cantarles el arro-rro con cara de eresunangel.

Mentiría si te digiera que alguna vez he dejado de comer mi alfajor, Capitán del espacio, para dárselo a un niño sin techo. Si lo he hecho con otros alfajores, pero ¿un CAPITAN DEL ESPACIO?, ¡¡¡JAMAS!!!

Mentiría si te digiera que nunca en mi vida he llegado a pensar en que matándolos a todos, éste seria un mundo mejor.

Pero de pensarlo a hacerlo, hay un gran trecho, ¿no?

Seguro que tú también lo haz pensado, pero también aseguro que nunca intentaste siquiera golpearlos o escupirles.

Pareciera mentira que alguien haga algo así.

Pues, mentiría si te digiera que nadie ha dicho a éstos hay que matarlos a todos y que además lo haya hecho, o al menos tratado:

Diego de la Reta, mecánico de 28 años, prendió fuego ayer, con la ayuda de un poco de nafta y un encendedor, un auto abandonado.
Nada raro ¿no?
Mmmm, si, nada raro si no estuviera durmiendo dentro del auto Julio Cesar Marcos, un sintecho.
sí es verdad, y por supuesto Diego sabia perfectamente que estaba allí.
Cuando lo arrestaron dijo: “A estos hay que matarlos a todos”

El pobre Marcos presenta un 60% del cuerpo quemado, y por experiencia te digo que eso es muchísimo dolor. La buena es que sigue con vida.

Me gustaría que fuese verdad, pero mentiría si digiera que todos estamos bien de la cabeza. Estamos enfermos.