Nada es imposible.
Es por ello que fuimos a ver M:I III (Misión: Imposible III, si tres, parece que Tom Cruise quiere seguir robando un rato más).
Cuando termina la película uno se va, aparte de emocionado y lleno de adrenalina, creyendo que si para Ethan Hunt nada es imposible, para mi tampoco lo debe ser.
Total, ¿cuanta diferencia hay entre el y yo? Si los dos somos seres humanos, los dos sangramos del mismo color.
Las diferencias entre el y yo son mínimas:
- Ethan sabe al menos 20 idiomas, yo ni siquiera tengo un buen castellano.
- Ethan anda con mujeres como la intrépida Emmanuelle Béart, la hermosísima Thandie Newton, y la simpática Michelle Monaghan; y yo mmm, bue, prefiero pasar a otro tema.
- A Ethan se le notan hasta los músculos del dedo meñique del pie izquierdo, y a mi el único músculo que se me nota es el corazón (ay que tierno!).
- Ethan sabe mucho de armas y tecnologías bélicas, y yo se usar el MSN y te pego seguro con mi gomera.
- Ethan entra en un edificio máxima seguridad, roba un objeto de mil millones de dólares y sale sin el mas mínimo rasguño en un abrir y cerrar de ojos (suponiendo que tardamos 5 minutos en abrir y cerrar los ojos) y yo la única vez que robe, fueron 2 pesos a mi madre para las figuritas de Dragón Ball Z, y enzima ella se dio cuenta a los 15 minutos.
- Ethan tiene armas y equipos de espía como para un ejército entero, y yo tengo la pistola del Family Game, que usaba para matar a los patos y para que un perro de porquería se riera de mí cada vez que le erraba.
- Ethan us...
.. Bue, bue, ya entendí que no soy Ethan Hunt. Pero eso no me va a cambiar de opinión:
Yo seguiré creyendo que nada es imposible. No necesito todo eso para hacer todo lo que me proponga, bueno algunas nomás, pero ya las conseguiré...
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Pow.


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