miércoles, noviembre 15, 2006

Al pasar.

Tenía quince minutos de más y no tuve mejor idea que entrar, sentarme y repetir - Si, podría ser un cortado en jarrito.-

Trago de los cortos porque estaba más caliente que negra en baile. “Uh se me hace tarde, será mejor que me vaya”

- ¿Cuánto te debo?- le dije a la moza del bar decorado con madera oscura de algarrobo falso, imágenes de Elvis, y carteles ofertones del tipo hoy:canelones4,50

La muy simpática mesera, con entusiasmo me responde -Uno con setenta.

Le pago. “Increíble, - pensé - o tengo cara de imbecil que siempre me cobran mas caro y esta mujer es ciega, o todos los bares son unos chantas ambiciosos menos este. Encima se puede fumar, y no solo el café, sino que todo esta muy barato. ¿Habré muerto y estaré en el cielo? ¿El dueño será un millonario que solo quiere hacerle favores a la gente? Tal vez solo sea una estrategia de venta. El mundo esta equivocado, a la gente le gusta lo bueno y barato, de este modo se vende mucho más. Y si, efectivamente el bar esta lleno en comparación al de la otra esquina. Que estupidez, en lugar de prohibir que no fumen en lugares públicos por qué no simplemente prohíben la venta de cigarrillos y listo. No es efectivo del primer modo. Ah claro, seguro que en un nanosegundo habría tráfico ilegal de puchos y todos seriamos ilegales. Posta que hace mal, y a nadie le importa. Pero bueno, hay cosas que hacen peor y ni siquiera se discuten. No es excusa igual, me voy a fumar uno… ¡Uy, la puta madre!...”

Y así fue como volví a llegar tarde.