Espacio abierto - parte III

Florencia nacio por error el 29 de octubre de 1988 en Bs As. A los 3 años comenzo sus estudios en el colegio Newlands, donde hoy cursa el 2º año de polimodal. Alli se destaco en las materias de Matematicas, lenguas vivas, sentimentalismo y sexo oral.
A los 8 años sufrio un accidente de motos acuaticas y quedo"... medio medio, eh" (frase patentada)
En sus 14, creo, tuvo la suerte de conocer me...conocer a mi, al intrometerse con MI AMIGO, luego se intrometio con otros 3 amigos más..... nose, saca tus conclusiones. :s
pero eso no importa... pasado pisado.. Hoy forma parte de mi... desgraciada vida. :p.
Ella me mando, ella me mando, ella me :
Una mirada al cielo.
Parece irreal. Se necesita ver con detenimiento para creer, pues el movimiento de las nubes
y las formas que muchas poseen es algo increíble. Se van moviendo despacio y suavemente, es casi imperceptible si uno no las contempla minuciosamente. De repente se fusionan unas con otras, dibujando así, sobre el flamante celeste. De a poco se van estirando y moviendo y cuando
uno se quiere acordar ya pasaron por sobre nosotros buscando otro cielo, otro destino,
esfumándose...
Con tranquilidad y al a vez con rapidez, va asomándose el sol. El día va tomando color
dejando atrás los grises de la noche. Pasa el tiempo en el reloj y el cielo sigue modificándose.
El contraste del celeste brilloso mezclado con manchas blancas de las nubes y el amarillo
radiante del sol, deleitan a cualquiera. Es como una especie de atracción, uno no puede dejar de
obsevar semejante escenario natural. La sensación de su inmensidad genera cierta melancolía de
saber que nunca se podrá captar todo el cielo en su totalidad, no alcanza la visión humana.
Cae el sol. Mis pies están cansados de buscarte sin encontrarte. El cielo se torna un tanto más
oscuro, ya no está presente el celeste que brilla, sino que aparece una mezcla de matices. El
naranja delata que la noche, ya no está tan lejos. Ya casi el sol se esconde, y el viento aumenta
su velocidad. Se escucha pasar corrompiendo el silencio, se lo puede sentir en la piel, pero no
se puede ver.
Llegó la noche. Mirando para arriba se observa la inmensa oscuridad propagada. Los primeros
brillos de las constelaciones pigmentan y realzan un poco el cielo tras el negro color. ¿Habrá un
más allá?. Increiblemente, el cielo se torna de distintos colores con el paso del tiempo,
condicionado totalmente por éste.
Hora de irse. Muchas horas pasaron ya, y uno echando miradas al infinito. Creo que es un símbolo de esperanza, de saber que siempre hay algo más de lo que uno puede llegar a ver, pues estamos condicionados a nuestra limitada capacidad de visión. Pese a todas las incertidumbres que genera observar la inmensidad del firmamento, si hay certeza es de que la bóveda celeste siempre estará y nunca por lo menos yo, me voy a cansar de admirarla y preguntarle cosas, pues ella se lleva a diario muchas cosas queridas, y yo al fin también... llegaré ahí...
Druky.
Gracias mocha... ahora entiendo, bien enferma estas... jeje "Dios nos cria, y nosotros..."
y... Si si, es gujis


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